¡Resuelve tus dudas!

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  • Personas de 60 años o más
  • Mujeres embarazadas
  • Niñas y niños menores de 5 años
  • Quienes padecen enfermedades inmunodepresivas, crónicas, cardiacas, pulmonares, renales, hepáticas, sanguíneas o metabólicas
  • Quienes padecen obesidad y sobrepeso.

Si tienes dudas acerca de tu situación de salud, consulta a tu médico.

El coronavirus no se transmite por el sudor ni por la sangre. Se propaga mediante gotículas procedentes de la nariz o la boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala.

Los cubre bocas no son fuente de protección, ya que los ojos quedan descubiertos y también son una vía de entrada de la enfermedad. Sirven para impedir que el enfermo propague gotas de saliva, pero no es necesario hacer una compra excesiva, en parte porque eso causa escasez y afecta a personal médico y sanitario que sí los necesite.

Hay que mantener las medidas de higiene, limpiando con agua y con jabón, pero no hay necesidad de desinfectar los espacios de manera especial.

El virus se contagia con mayor facilidad cuando una persona infectada presenta síntomas, pero también es posible contagiar el virus antes de que haya síntomas. Por eso, lo mejor es tener las manos limpias y no tocarse el rostro.

No hay evidencia científica de que el COVID-19 pueda infectar a los animales de compañía, en especial perros y gatos, y tampoco que puedan contagiar a humanos. Sin embargo, en caso de recuperación en casa es buena idea aplicar las medidas de sana distancia también con ellos.

El aislamiento es una medida voluntaria: a nadie se le puede obligar, ni siquiera a los casos confirmados. Por fortuna, todos han aceptado la cuarentena para no diseminar la enfermedad.

Hay muchos casos de personas que decidieron ponerse en cuarentena al comprobar que estuvieron cerca de alguien que se enfermó de COVID-19.